ÍNDICE TEMÁTICO

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Presentación


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Qué es el ozono


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Aplicaciones del ozono en traumatología


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Equipo de trabajo


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Tratamiento de la hernia discal lumbar mediante ozonoterapia


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T R A T A M I E N T O   D E   L A   H E R N I A   D I S C A L
L U M B A R   M E D I A N T E   O Z O N O T E R A P I A


Frontera entre el abordaje convencional y la cirugía.

1. ¿Qué es una hernia discal lumbar?

El disco intervertebral consta de tres partes:

1. Núcleo pulposo: Es una estructura formada por agua añadida a una matriz de proteoglicanos y colágeno.

2. Anillo Fibroso. Consta de 20 laminillas de fibras colágenas que rodean al núcleo pulposo.

3. Platillos Cartilaginosos. Recubren la superficie superior e inferior del disco y lo unen a los cuerpos vertebrales.

La hernia discal lumbar es el resultado de la degeneración y pérdida de las propiedades elásticas del disco intervertebral. Los discos son estructuras fibrosas a modo de cojines que existen entre cada dos vértebras y amortiguan los movimientos de la columna vertebral.

Diversas enfermedades o traumatismos, o simplemente la edad provocan que dichos discos pierdan su elasticidad y puedan fragmentarse. Cuando todo o parte de este disco afectado se desplaza fuera de su lugar normal, puede comprimir estructuras nerviosas (raíces nerviosas, médula espinal) y provocar síntomas como dolor lumbar irradiado a miembros inferiores (ciática), sensación de acorchamiento, debilidad en las pierna o muy raras veces alteración en el control de la orina o las heces.

La artrosis de las articulaciones entre las vértebras produce a veces los mismos o parecidos síntomas. En ocasiones, un paciente tiene hernia de disco y artrosis.

La protusión discal podría considerarse como un estado inicial de la hernia discal, donde se produce un movimiento del núcleo empujando al anillo fibroso, pero sin salir del mismo y desplazándolo ligeramente.

Se habla también de fisura discal cuando se desgarra internamente el anillo fibroso del disco.

Son más frecuentes las hernias discales posteriores, pues en dicha zona el anillo fibroso es más débil y estrecho. Cuando ocurre esto provoca dolor por la presión que ejerce el disco en el ligamento vertebral común posterior. La mayor parte son lumbares, después cervicales y raramente dorsales.



fig. 1


2. ¿Cómo se detecta la hernia discal?


El diagnóstico se realiza mediante la exploración clínica neurológica y se confirma con pruebas de imagen (TAC, Resonancia Magnética) y/o neurofisiológicas. El resultado de estas pruebas no siempre es seguro, pudiendo haber diferentes criterios en su interpretación.


fig. 2

Hace 25 años el 80% de los pacientes eran susceptibles de cirugía, cifra que apenas llega al 2% en la actualidad. La cirugía siempre será la última opción en el tratamiento de la hernia de disco lumbar, en la que los principales factores de riesgo recaen “sobre los ex deportistas; los obesos; las personas que tienen alteraciones morfológicas congénitas, las que desarrollan trabajos sedentarios y las que emplean maquinas pesadas y vibratorias”.

El tratamiento de las hernias de disco está experimentando una gran eclosión. Todas las maniobras que desarrollan los especialistas tienen un objetivo común: la resolución de la patología con la mínima agresión.

En el tratamiento de la hernia de disco hay que distinguir 2 etapas:

1. Etapa quirúrgica. Ha sido la única técnica que se realizaba hasta la incorporación en 1964 de las primeras técnicas percutaneas. Estas técnicas son las realizadas mediante: laminectomia, hemilaminectomia, flavotomia y disectomia mediante microcirugía. Todas ellas técnicas abiertas con resección mas o menos amplia de la parte posterior de la lámina que es la zona de la vértebra.


fig.3

2. Etapa percutanea o minimamente invasiva. En la cual hay que destacar:

Quimionucleolisis (1964)
Nucleotomia percutanea (1975) Onik
Discolisis por Láser (1988)
Microdiscectomia Artroscopica (1994)
Discólisis por ozono (1996) Prof. Alexander según técnica EUNI. Es la técnica más reciente, consistente en la inyección dentro del disco, del ozono, con la cual se logra el colapso del disco, y por lo tanto que el que cede la sintomatología de compresión de la raíz nerviosa, y no tiene los inconvenientes de la cirugía abierta.


3. Indicaciones del tratamiento mediante discólisis con ozono.

La técnica no es agresiva, se puede aplicar en cualquier paciente, en distintos tipos de hernia y carece de contraindicaciones y efectos secundarios.

Las referencias bibliográficas, basadas en estudios de resonancia magnética, sobre este tipo de técnica ponen de manifiesto que “pasados tres o cuatro meses después de aplicar la inyección de ozono, el fragmento obstruido que aparecía en las imágenes se disolvía.

El mecanismo de acción de la ozonoterapia es metabólicamente complejo, principalmente mejora el aporte de oxigeno y, por tanto, proporciona una mayor circulación en los tejidos, hecho que se traduce en un efecto analgésico.

En las hernias discales se produce además un efecto hidrófugo. El núcleo pulposo de las hernias contiene una gran parte de agua y mucopolisacáridos. El ozono causa una lisis del agua que, al liberarse, conlleva una desecación del disco y acelera su proceso degenerativo. Con ello la hernia disminuye de tamaño e incluso puede desaparecer.


fig. 4

En las protusiones discales que están produciendo una clínica neurológica, pero que no han extruido o secuestrado la hernia, la ozonoterapia ofrece unos resultados muy satisfactorios. Los beneficios son aceptables en el caso de hernias obstruidas emigradas o secuestradas, pero la solución es ineficaz en hernias calcificadas.

Las contraindicaciones, aunque no están bien definidas, se limitan a hipertiroidismo, embarazo, hipertensión severa incontrolable y fabismo.

La edad no supone una limitación, ya que incluso se ha empezado a practicar para el tratamiento de lumbalgias y cervicalgias de personas mayores que no han respondido a los resultados convencionales.

El éxito de esta técnica, como la de cualquier otra, esta directamente relacionada con una adecuada selección de los pacientes. La utilización de este procedimiento en pacientes en los que no se haya realizado un diagnostico firme, aumentar la proporción de fracasos, que serán debidos a una mala selección más que a la técnica o procedimiento utilizado.

Una de las ventajas más sólida que ofrece esta terapia es que “si fracasa no cierra las puertas a tratamientos posteriores que, normalmente, son quirúrgicos”. Además puede emplearse para aliviar la sintomatología de determinados síndromes post-quirúrgicos como la estenosis del canal o fibrosis post-quirúrgica.

A pesar de que las hernias discales son la principal indicación, la metodología podría emplearse a otras patologías del aparato locomotor como artrosis, fibromialgias, tendinitis, espicondilitis, túnel carpiano, periartritis de hombro etc...


4. Técnica quirúrgica.

Utilizamos la técnica EUNI del Prof. Alberto Alexandre- el cual ha realizado unas 3.600 discolisis con ozono-.

Infiltraciones paravertebrales previas.- Previamente, a la discolisis, se realizan de 1 a 3 infiltraciones paravertebrales con ozono, con un intervalo entre cada infiltración de 3 a 7 días. Son inyecciones en musculatura paravertebral profunda en consulta externa.

Posteriormente se realiza la discolisis, que consiste en introducir (bajo anestesia local) una aguja fina y larga en el interior del disco, guiada mediante control con intensificados de imágenes (televisión).

Una vez comprobada la correcta colocación de la aguja dentro del disco, mediante el intensificador, se procede a inyectar oxigeno-ozono, que disuelve el núcleo pulposo, reduciendo así la presión que éste ejerce sobre la raíz nerviosa, comprobándose la imagen del relleno del disco (discografía) mediante el intensificador.

Su principal ventaja, es que puede realizarse con anestesia local, y que no precisa realizar ninguna herida, con la única excepción del orificio para pasar la aguja.


fig. 5

La discolisis es un procedimiento estrictamente hospitalario, que se debe realizar en un quirófano en condiciones de asepsia total. El equipo medico ideal constará de:

Un especialista, entrenado y experimentado en la técnica.
Un anestesista, encargado de la sedacción y de la reanimación si fuera preciso.
Un radiólogo / técnico de rayos para que maneje el intensificador de imágenes.
Personal auxiliar de quirófano.

Se recomienda una anestesia local completada con una neuroleptoanalgesia (sedacción).

El paciente se coloca en decúbito lateral, con las rodillas y caderas flexionadas.

figs. 6, 7 y 8

Previa a la intervención le será requerido firmar (al paciente o en su defecto a algún familiar) el formulario de “CONSENTIMIENTO INFORMADO”, donde autoriza a realizar la intervención especificada, asumiendo la posibilidad de aparición de las complicaciones que se detallan en el impreso. Esta es una medida de cumplimiento legal obligatorio ante cualquier acto médico.

A la semana de realizada la discolisis se realizan nuevamente unas infiltraciones paravertebarles con ozono en numero de 2 a 4 con un intervalo semanal.

Es una cirugía minimamemte invasiva, con unas características, que la hacen prácticamente exenta de riesgos, dada la localización y el material empleado, y en segundo lugar, que el ozono utilizado se considera un agente inocuo y sin originar ningún tipo de reacción.


5. Cuidados postoperatorios

Antes de realizar la discolisis, el paciente debe de ser informado de aunque el procedimiento consiste solamente en una inyección, se trata de una operación y necesita cierto tiempo para recuperarse totalmente.

Al cabo de 3-4 horas el paciente puede regresar a su domicilio y podrá caminar. Podrá necesitar analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares y complejo vitamínico. Deben de evitarse las actividades que produzcan dolor y se limitara la posición sentada durante largos periodos en la primera semana. Normalmente se recomienda abstenerse de trabajar y de la actividad sexual durante un mínimo de 2 semanas. El ejercicio de caminar o nadar de espaldas o de lado es excelente pero debe restringirse en caso de dolor.

Después de las infiltraciones paravertebrales post quirúrgicas se efectuara una visita de seguimiento a las 6 semanas y otra a los 6 meses, con alguna intermedia a discreción del especialista.








 

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